Discurso de Claudia Ruiz Massieu en la 22 Asamblea del PRI

La Otra Opinión |
12-08-2017 03:33 PM

Mensaje de la Maestra Claudia Ruiz Massieu, secretaria General del CEN del PRI, en la Sesión Plenaria de la XXII Asamblea Nacional Ordinaria del Partido Revolucionario Institucional:

 

Con el permiso del Presidente de esta Asamblea, Doctor Enrique Ochoa Reza, Presidente Nacional del Partido Revolucionario Institucional.

Compañeras y compañero delegados, pongo a su consideración el dictamen que integran las conclusiones de las cinco Mesas Nacionales Temáticas en las que concurrimos las y los militantes de todas las regiones del país, a debatir en libertad sobre el futuro de nuestro partido y el proyecto de país que habremos de presentar a la ciudadanía para refrendar su confianza en el próximo proceso electoral y en los presentes años.

En este documento se expresa todo aquello que nos identifica y nos une como priistas. El orgullo que sentimos por los logros de más de ocho décadas al servicio de México y la visión de lo que hay que hacer para profundizarlos.

La sensibilidad para escuchar las exigencias de los mexicanos y la determinación para instrumentar nuevas vías. La humildad para entender que debemos comprometernos con una conducta ética en la política y la convicción de que nadie como el PRI puede conciliar las expectativas de la diversidad nacional y encabezar las transformaciones que nuestro país requiere.

La verdadera fortaleza de un partido se revela cuando se mira al espejo y pone a prueba sus dinámicas internas.

Es ahí donde se demuestra su pluralidad, su apertura y su capacidad de renovación, porque para gobernar un país diverso como el nuestro, primero hay que ser plurales como partido; para dirigir los destinos de un pueblo libre como el mexicano, hay que tener antes prácticas democráticas; para aspirar a transformar a México, primero hay que demostrar capacidad de transformarnos como instituto político. 

Aquí radica precisamente la verdadera fuerza del PRI, en nuestra vocación plural y social, en nuestra capacidad permanente de adaptarnos a lo que la realidad exige. 

Desde hace 40 años, los priistas nos reunimos en Asambleas para definir juntos el camino a seguir. Esta XXII Asamblea Nacional en la que concurrimos decenas de miles de priistas de todas las regiones, de todos los sectores, de todas las corrientes y de todos los puntos de vista, ha significado una doble oportunidad: 

La oportunidad de escucharnos entre nosotros, con pasión pero con respeto, para construir los consensos que nos permitan decir para qué queremos el poder, cuáles son los mecanismos y las políticas que vamos a proponer para transformar la vida de los mexicanos; qué practicas debemos de cambiar y cuáles debemos de adoptar para responder mejor a las exigencias ciudadanas; cómo ser un mejor partido y cómo construir un mejor país.

Y también la oportunidad de abrirnos a la ciudadanía para fortalecer al partido, pero sobre todo para servirla mejor.

Ninguna otra fuerza política podría, ni ha demostrado la voluntad, para realizar un ejercicio de consulta tan amplio, tan abierto, autocrítico e incluyente a su militancia. 

Mientras para algunos el disenso es peligroso, para el PRI la pluralidad interna y la renovación permanente son parte esencial de nuestra historia, de nuestra identidad y de nuestro éxito. Lo que a otros les preocupa, a nosotros nos hace fuertes. 

En esta Asamblea preocupante hubiera sido encontrar un partido de unanimidades, basadas en la disciplina ciega; pero lo que vimos fue un partido de consensos, fundados en el debate abierto, el desacuerdo franco y la conciliación sincera. 

Preocupante hubiera sido ver una militancia muda, tímida y replegada; lo que escuchamos fue una militancia autocrítica, propositiva, con voz propia que no duda en hacer valer su derecho a ser tomada en cuenta. 

Preocupante sería un partido de mujeres abnegadas, que esperaran a otra generación para que construyera una sociedad de iguales; lo que encontramos fue un partido de mujeres empoderadas, dispuestas a crear hoy esa sociedad de oportunidades y derechos para todas. 

Preocupante hubiera sido encontrar un partido con jóvenes que se conforman con los espacios asignados; lo que tenemos es una juventud que peleó con pasión y argumentos por su derecho a participar para hacer partido y para hacer país. 

Preocupante hubiera sido ver un partido anquilosado, confiado en victorias pasadas; pero lo que vemos es un partido dispuesto a renovarse, a refrendar sus aciertos, pero también aprender de sus errores.

Preocupante sería un partido que cree que ya lo sabe todo, que ofreciera las respuestas del ayer a los problemas de mañana, pero este es un partido dispuesto a explorar nuevas ideas, a probar soluciones nuevas y a romper sus propios paradigmas.

Preocupante sería un partido que escudado en una institucionalidad mal entendida, como inmovilismo, se le olvidara que también es revolucionario o que cegado por el afán de cambio sin proyecto olvidara que sin institucionalidad no hay unidad, y sin unidad no hay triunfos.

Somos un partido audazmente revolucionario, para cambiar lo que se agota y decididamente institucional para defender lo que es valioso: La democracia, la soberanía, la justicia social y la agenda transformadora de nuestro Presidente, el Presidente modernizador, responsable y valiente, el Presidente Enrique Peña Nieto.

Amigo Enrique Ochoa, Presidente de nuestro partido. Usted nos convocó a realizar una Asamblea que no buscara preservar tradiciones, sino imprimirle renovada sustancia; nos convocó a proponer las políticas y los compromisos para enfrentar los retos del presente y del futuro y hacerlo desde la pluralidad.

Con ese ánimo las delegadas y delegados a esta Asamblea hoy nos damos nuevos Documentos Básicos, con modernos instrumentos para servir a la gente, para hacer más grande a México y más fuerte a nuestro partido.

Tenemos hoja de ruta, porque sabemos qué queremos, para qué lo queremos y cómo vamos a hacerlo.

Nuestros documentos revaloran a la militancia, la reconocen, nos recuerdan por qué somos orgullosamente priistas y ratifican nuestro compromiso con México. Y también nos acercan a la gente, nos hacen más abiertos y más competitivos.

Compañeras y compañeros.

Hoy más que nunca el PRI debe refrendar una gran alianza con la ciudadanía, que reconozca que el ciudadano es el actor central de la vida pública y que son sus causas las que le dan sentido al partido.

Por eso la ruta de nuestra Asamblea ha sido clara: construir, reconstruir y mantener la confianza ciudadana, con una propuesta clara, viable, deseable, que ofrecemos como partido para ejecutar como gobierno. 

Esta vez el PRI no cambia de nombre ni de siglas, pero sí se renovará con un sentido más esencial, más trascendente y más significativo en nuestras actitudes, en nuestras visiones y estilos de hacer política, para hacer buena y mejor política.

De esta Asamblea saldremos más fuertes, más unidos y más competitivos, con orgullo renovado, con energía y con pasión, pasión priista y ciudadana a ganar la confianza de los mexicanos y a mantener el gobierno para seguir siendo el partido que transforma a México, el partido del futuro de México.

Muchas gracias.

 

Tags: