El “PRI-Mazo” y la “Hermanaza”

La Otra Opinión |
07-08-2017 04:10 PM

Este 2017, el suceso político-electoral más importante en nuestro país fue la elección en el Estado de México, donde los partidos de oposición acusaron al presidente, Enrique Peña Nieto, de querer imponer a su “PRI-Mazo”, Alfredo del Mazo, como gobernador.

Pero seis años antes, los señalamientos eran en contra de Felipe Calderón, a quien se acusaba de querer imponer a su “Hermanaza”, Luisa María Calderón, como gobernadora de Michoacán.

El 31 de julio de 2011, “Cocoa” fue elegida como candidata del PAN a la gubernatura de su estado natal --y el de su hermano, el presidente-- en una contienda interna en la que derrotó al ahora diputado, Marko Cortés.

Ese mismo día, tomaron protesta Fausto Vallejo como candidato del PRI y Silvano Aureoles como candidato del PRD. A la postre, el primero triunfaría en la elección que se llevó a cabo el 13 de noviembre de 2011, mientras que el segundo lo haría en la elección de 2015, a la que --por cierto-- Luisa María Calderón se volvió a presentar como candidata del PAN.

Antes, en 1995, Felipe también fue candidato del PAN al gobierno de Michoacán, pero lo derrotó el priista Victor Manuel Tinoco. En fin… los Calderón no pudieron ser profetas en su propia tierra.

 

La pelea por la CDMX

El que ha sido profeta en la CDMX por 20 años es el PRD. Por eso, desde agosto de 2011 ya había seis aspirantes del Sol Azteca a la candidatura para jefe de Gobierno, cargo que se renovaría en 2012

En aquél momento, los “suspirantes” del PRD en la CDMX eran Carlos Navarrete, Mario Delgado, Joel Ortega, Martí Batres, Alejandra Barrales y el “candidato externo”, Miguel Mancera, quien terminó por imponerse primero como abanderado de las izquierdas y luego como sucesor de Marcelo Ebrard.

Ahora, en 2018, Mancera podría usar la jefatura de gobierno como “trampolín” a una candidatura presidencial, tal como lo hicieron Andrés Manuel López Obrador en 2006 y Cuauhtémoc Cárdenas en el 2000.

Por otro lado, los que no renuncian a ese “trampolín” y volverán a buscar la candidatura a jefe de Gobierno en 2018 son Alejandra Barrales Martí Batres. La diferencia es que éste último ahora se encuentra en Morena, porque --según dice-- el PRD ya es parte de la “mafia del poder”.

 

El águila de AMLO

El que no pudo aprovechar el “trampolín” de la jefatura de gobierno y saltar a la candidatura presidencial fue Marcelo Ebrard.

A pesar de que en agosto de 2011 Marcelo ya contaba con el apoyo de “Los Chuchos” y de un intelectual como Carlos Fuentes, el tabasqueño no pudo superar a AMLO en la contienda interna por la candidatura del PRD.

Y es que el tabasqueño se hizo del apoyo de un importante aliado: Dante Delgado.

El 31 de julio de 2011, Convergencia --la franquicia política de Dante-- se entregó formalmente a los brazos de AMLO. Cambió su nombre por Movimiento Ciudadano y --para congraciarse con el mesías-- adoptó como símbolo al Águila Juarista, misma que posteriormente López Obrador también elegiría para el logotipo de Morena.

En realidad, Convergencia ya había entregado a AMLO sus pautas en radio y televisión, además de sus recursos presupuestales. Tanto así que sólo 4 días después de que el partido anunciara su respaldo formal a López Obrador, fue sancionado por el Tribunal Electoral por transmitir --junto con el PT-- cerca de mil spots del tabasqueño fuera de los tiempos legales.

Ahora, en 2018, el tabasqueño le ha cerrado las puertas a Movimiento Ciudadano y a Dante Delgado.

 

AMLO-Bejarano: ¿Amor eterno?

Y como Dante Delgado, otro antiguo aliado de AMLO que podría tomar un camino distinto en 2018 --o que al menos eso dice-- es René Bejarano.

Como si los “videoscándalos” de 2006 no hubieran ocurrido, “El Señor de las Ligas” volvió a ser uno de los principales operadores de López Obrador de cara a las elecciones presidenciales de 2012.

Hace exactamente seis años, en agosto de 2011, Bejarano inició una gira por la República para promover la candidatura de López Obrador. La CDMX, el Edomex y Tabasco fueron las primeras paradas del tour de Bejarano, quien había prometido conseguirle a AMLO 2 millones votos, y aseguraba que el tabasqueño era “el mejor candidato”.

Ahora, en 2017, parece que matrimonio AMLO-Bejarano finalmente se separó. Apenas en junio, Bejarano negó tener intenciones de aliarse con López Obrador en 2018, y dijo que él no forma parte de una “manada de Solovinos”. Sin embargo, su actitud dice todo lo contrario, pues con su corriente, IDN, el perredista intenta reventar la la alianza PAN-PRD que sería una pesadilla para el líder de Morena en las próximas presidenciales.

Donde hubo fuego… cenizas quedan.

 

Tags:

Expediente Político

Ricardo Alemán

Anaya: un cerillo apagado

21-11-2017 06:00 AM
José Contreras