Ochoa Reza y Arely Gómez, ¡¡¡¿¿¿Consejeros del INE???!!!

La Otra Opinión |
09-10-2017 05:33 PM

Entre calamidades y desastres naturales, el proceso electoral de 2018 ya lleva más de un mes en marcha.

Diez minutos antes de la fecha marcada para el inicio formal del proceso --el 8 de septiembre-- un sismo de 8.2 grados dejó graves afectaciones en Oaxaca y Chiapas. Y doce días después, otro terremoto de 7.1 grados devastó el centro del país y obligó al INE a suspender actividades por varios días.

Pero hace seis años, las calamidades no fueron naturales, sino políticas.

El entonces Instituto Federal Electoral (IFE) se vio obligado a arrancar el proceso electoral sin tres consejeros, debido a que la Cámara de Diputados no logró acordar las designaciones pendientes antes del 7 de octubre de 2011.

Y es que el pleito en la Cámara no era cosa menor. El PRI intentó imponer como consejeros a... ¡Enrique Ochoa Reza y Arely Gómez!

Sí. El mismo que hoy es líder nacional del PRI y la misma que ha sido senadora por el tricolor, Procuradora General de la República y titular de la Secretaría de la Función Pública durante el gobierno de Enrique Peña Nieto.

Sin embargo, el PAN y el PRD votaron en bloque y frenaron la intentona del PRI de designar “consejeros electorales carnales”. El IFE arrancó el proceso electoral sin tres consejeros y no fue sino hasta dos meses después cuando fueron designados María Marván, Sergio García Ramírez y el actual presidente del ahora INE, Lorenzo Córdova.

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Fobia a la elección abierta

Pero si hace seis años el PRI fracasó en su intento de designar “consejeros carnales” en el IFE, en lo que sí fue exitoso fue en el proceso de selección de su candidato presidencial.

El 9 de octubre de 2011 el Consejo Político Nacional del tricolor acordó que su abanderado sería designado a través de una elección abierta que se llevaría a cabo en febrero de 2012, con Enrique Peña Nieto y Manlio Fabio Beltrones como contendientes.

Sin embargo, dicha contienda nunca se dio. Un mes después, Beltrones declinó en favor de Peña, evitando que se repitieran las traumáticas experiencias de 2000 y 2006, cuando el tricolor salió dividido y debilitado de sus procesos internos.

Ahora, para 2018, todo indica que será el propio Enrique Peña Nieto quien designe de entre su gabinete al candidato a sucederlo. Al parecer, los reclamos de los “rebeldes” que piden elección abierta caerán en oídos sordos.

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¿Regreso de los Calderón?

Además de salir bien librado de su contienda interna, el PRI encontró un ambiente político propicio para retornar a Los Pinos en 2012.

Incluso antes de que la victoria del tricolor se concretara, el Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, vaticinó el regreso del viejo partido.

En el marco del décimo aniversario de la revista Letras Libres, el peruano aseguró --desde el 7 de octubre de 2011-- que “la lucha (contra el narco) emprendida con gran coraje por el gobierno” de Felipe Calderón “fracasó estrepitosamente”, creando las condiciones para que “el detestado y detestable PRI” volviera al poder por elecciones limpias.

En suma, para Vargas Llosa fue el desgaste del sexenio de Calderón lo que permitió el triunfo de Peña en 2012.

¿Será que en 2018 el desgaste del gobierno peñista permitirá el regreso al poder de la familia Calderón a través de Margarita Zavala?

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Los escándalos le explotaron a Peña

La idea no es descabellada. El PAN llegó a 2012 desgastado por los efectos de la “guerra contra el narco”. Y el PRI llegará a 2018 con el lastre del escándalo de corrupción de Javier Duarte en Veracruz y el caso Ayotzinapa en Guerrero.

Curiosamente, la descomposición en ambas entidades comenzó desde el sexenio panista, al grado de que el 4 de octubre de 2011 el gobierno de Calderón se vio forzado a crear un mando único federal a cambio de la Marina en Veracruz --gobernada por Duarte-- y dos días después hizo lo propio al enviar elementos de la Secretaría de Seguridad Pública a Guerrero --donde gobernaba Ángel Aguirre--.

Sin embargo, al que le explotaron los escándalos que acabaron con la fuga y aprehensión de Javier Duarte en 2016 y la renuncia de Ángel Aguirre en 2014 --tras los hechos de Ayotzinapa-- fue al gobierno de Peña Nieto.

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El secretario que comparten AMLO y “El Bronco”

El romance de Andrés Manuel López Obrador con el empresariado regiomontano comenzó hace exactamente seis años.

En octubre de 2011 el tabasqueño se reunió en el Club Industrial y en el Club Hípico La Silla con la élite empresarial de Nuevo León para exponer su proyecto de Nación.

Quienes se encargaron de concertar las reuniones fueron los empresarios Alfonso Romo y Fernando Turner.

Dos meses después, en Chiapas, López Obrador aseguró que de llegar a la presidencia en 2012, su secretario de Economía sería precisamente Turner.

AMLO no llegó al poder, y hoy Turnes sí es Secretario de Economía… pero de uno de los archienemigos de AMLO: Jaime Rodríguez Calderón, a quien el tabasqueño ha descrito como uno de los esbirros del “jefe de la mafia del poder”, Carlos Salinas.

 

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