¡ASALTO A LA CORTE, ESTRATEGIA GLOBAL!

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No, el asalto a la Suprema Corte de Justicia y la guerra lanzada contra sus ministros y jueces –a los que se busca someter–, no es sólo una ocurrencia más del Presidente Andrés Manuel López Obrador.

No, en realidad se trata de toda una estratagema continental –surgida del Foro de Sao Paulo–, que busca que “los partidos de izquierda” sometan a todos los poderes del Estado, bajo la tutela de un solo hombre, el Presidente.

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En el caso mexicano ese sometimiento va por los Tres Poderes de la Unión –Ejecutivo, Legislativo y Judicial–, que son los pilares del Estado mexicano y la garantía de mantener los pesos y contrapesos.

Según los postulados del Foro de Sao Paulo, en México todos los poderes y los órdenes de gobierno deben estar sometidos por el moderno partido de izquierda, llamado Morena y por su presidente, Andrés Manuel López Obrador.

Y si lo dudan, así lo deja claro un mandato surgido del encuentro del Foro de Sao Paulo, que se llevó a cabo en 2017 en Managua, Nicaragua, que dice a la letra, en su apartado “Los restos y los riesgos”.

“La izquierda debe proponerse la toma de todas las instituciones y no solamente la presidencia o las diputaciones. Es importantísimo la toma del poder judicial, los aparatos militares y los medios de comunicación”.

 El Partido Morena se asume como un partido de izquierda, a pesar de que todos en México saben que la peor cara del PRI; el tricolor de los años 60 y 70, autoritario, populista y nada democrático.

Sin embargo, en el Foro de Sao Paulo –creado en 1990 en Brasil, para mantener la vigencia del marxismo en Latinoamérica–, Morena y sus principales dirigentes se han convertido en los más fieles seguidores del modelo político de la Venezuela de Hugo Chávez y Nicolás Maduro y de la Cuba de los Castro. Por eso la invitación a la toma de posesión del Presidente Obrador, de los presidentes de Venezuela, Cuba, Bolivia y Nicaragua.

Hoy, en México, Morena ya tiene el control de los poderes Ejecutivo y Legislativo; tiene el control de la mayoría de los medios y los más influyentes; tiene el control de buena parte de los empresarios… solo le falta el control de la Corte, que es el último reducto para mantener los contrapesos reales al poder de un solo hombre.

Y los atasques para destruir y someter a la Corte, van acompañados del discurso populista de ricos contra pobres, de la virtud de la pobreza sobre la vileza de la riqueza; los ataques llevan la envoltura de la ruindad de los ministros y jueces que gana millones, en un país de pobres en donde los servidores públicos deben ser igual de pobres.

Y, al defender a la Corte, no se trata de defender los salarios de privilegio de ministros y jueces y tampoco de defender la corrupción y el amiguismo.

Se trata de defender la democracia y los contrapesos; de defender la legalidad y el mandato constitucional.

Al tiempo.