Diputados: a falta de sentido común… pacto de no agresión

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Ahora resulta que el sentido común no era suficiente para que los diputados entendieran que deben respetarse entre sí. Y es que al parecer, era necesario que los partidos hicieran un pacto de civilidad para que los legisladores dejen de gritarse, insultarse, jalonearse o golpearse en las sesiones del Congreso.

Esta semana, los coordinadores de la bancada de cada uno de los partidos políticos del Congreso hicieron un acuerdo verbal para que no se repitan escenas como la de la inauguración del presente Periodo Ordinario de Sesiones, cuando diputados del PRI y del PAN intercambiaron insultos y empujones al tiempo que miembros de Morena desplegaron pancartas y arrojaron a la tribuna piñatas alusivas al presidente Peña Nieto y al candidato a la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump.

En aquella ocasión, el numerito llegó hasta los golpes cuando el diputado priista Hugo Daniel Gaeta lanzó un puñetazo al de Morena, Rogerio Castro.

Ahora, con este nuevo acuerdo los líderes de las bancadas buscan “garantizar el derecho de los legisladores a expresarse con libertad”, es decir, que no haya interrupciones ni insultos cuando algún diputado toma la palabra. Pero eso sí, el pacto de civilidad seguirá permitiendo el uso de mantas y pancartas, siempre y cuando sólo sean desplegadas mientras un miembro del mismo partido tiene la palabra.

Pero, ¿De verdad es necesario suscribir un pacto para que haya el más elemental respeto entre los legisladores? ¿No debería darse por sentado que debe haber respeto al prójimo? ¿Acaso los legisladores han ignorado todo este tiempo las reglas básicas de convivencia? ¿Para qué están los reglamentos y códigos de conducta de los partidos y del Congreso?

Ahora que ya no podrán pelearse ¿Se dedicarán los diputados a legislar? ¿O harán como los legisladores de Morena en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, que se niegan a trabajar pero siguen cobrando?