¡El gasolinazo de AMLO!

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A la gente, en general, le molestó, y más que eso, le enojó, que haya subido el precio de las gasolinas en causa de que el gobierno de Peña Nieto y la mayoría del Congreso de la Unión (PRI y PAN) hubiesen creado un impuesto especial en la venta de estos combustibles.

En ese entonces, Peña Nieto aseguraba que los recursos obtenidos se utilizarían en acciones para evitar el deterioro del medio ambiente. Peña Nieto engañó a la gente y el dinero recaudado por el impuesto especial a las gasolinas fue utilizado para otros propósitos, menos el del mejoramiento ambiental.

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Era tal el enojo en contra de Peña Nieto, que no hubo candidato presidencial de la oposición que no se comprometiera, a los cuatro vientos, para que, ganando las elecciones, cancelaría, de inmediato, ese impuesto especial, y, en consecuencia, bajaría el precio de la gasolina y el diésel. Lo dijo Jaime Rodríguez, igual Ricardo Anaya, y desde luego, lo refrendó en cuanta ocasión pudo, López Obrador.

¡Si ustedes me apoyan, decía López Obrador en los mítines como en los debates, el primer acto de gobierno será bajar el precio de la gasolina! ¡Si soy presidente se reducirá el costo de tal combustible, y así se abaratará el costo de los alimentos y otros productos indispensables para la gente!  reiteraba quien, por voluntad popular, meses después, sería el nuevo presidente de la República.

Así, en razón de ese y otros compromisos de campaña, la gente votó mayoritariamente por el tabasqueño, y con esa misma esperanza confiaba en que uno de sus primeros actos de gobierno fuese el de reducir el precio de las gasolinas.

¡Oh decepción! Igual que lo hizo Peña Nieto, el presidente López Obrador ha engañado, de manera vil, a la gente, y en sentido contrario –pudiendo terminar con ese oprobioso impuesto– lo mantiene, y, por lo tanto, no solo no bajará el precio de las gasolinas, sino que aumentará más aún.

Esto es lo que sucedió el pasado martes, cuando la mayoría de la Cámara de Diputados, integrada por MORENA, el partido Verde, el PT, y el PES votaron a favor en lo general de la ley de ingresos y, por lo tanto, el gobierno recibirá el dinero resultado de los sobre precios a los combustibles, especialmente, las gasolinas.

¿Porque ese miserable engaño a la gente, por parte del nuevo presidente?

Yo afirmo que lo hace porque no tiene (nunca ha tenido) honradez para el cumplimiento de su palabra. Es un mentiroso que no tiene escrúpulos para traicionar la confianza que se deposita en él, sean amigos, compañeros, familiares, y desde luego, con la gente en general. Traicionó a González Pedrero cuando era dirigente priista, a Heberto Castillo, a Porfirio Muñoz Ledo, Rincón Gallardo, Cuauhtémoc Cárdenas, y muchos más, cuando era perredista, y traicionó a la gente como candidato y presidente de Morena.

Su desmedida e incontrolable ambición, su narcisismo y egolatría, le impiden tener cualquier sentimiento de culpa ante sus traiciones. Él avanza sin tomar en cuenta a quien aplasta en su camino.

Algunos dirán que eso es algo natural entre los políticos, pero eso es una apreciación equivocada. La política no es, como suponen muchos, el arte de engañar. Esto hacen algunos políticos, como lo hacen otras personas en cualquier profesión o actividad. La condición es que no tengan recato alguno. Pero si es cierto que esa actitud ausente de elemental ética, daña más cuando se tiene altas responsabilidades, cuando se es presidente de la Republica.

Pero hay otra causa del porqué López Obrador no eliminó el impuesto. Y la explicación es sencilla, tanto que, hasta Dolores Padierna, diputada de Morena, la explico a micrófono abierto, para que la escuchara todo México.

Dijo Padierna: “votamos a favor del nuevo gasolinazo, porque el dinero resultado de impuesto, es del presidente y la oposición quiere quitárselo”. Este argumento, aunque usted no lo crea, es el que presento la Diputada en el nombre del presidente. Ellos, los del gobierno, asumen que el dinero de los impuestos es del gobierno, y por lo tanto pueden hacer uso de el, como les plazca, y ello implica, principalmente, utilizarlo para controlar políticamente al pueblo a través de los programas asistenciales.

A final de cuentas, el presidente se salió con la suya: prometió y no cumplió; engaño a las y los ciudadanos: les tendió una trampa, y, por último, con el impuesto a la gasolina se hace de mucho, mucho dinero para alimentar, no a la gente, sino a su narcisismo.

 

Jesús Ortega Martínez