¡EL HIJO FIFÍ…!

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No debiera tener ningún interés peculiar que uno de los hijos de tal o cual presidente mexicano decidiera vacacionar por Europa, por España, en particular.

Tampoco debía de ser noticia el nivel de gasto, los lujos, los gustos, si lleva “guaruras” disfrazados de acompañantes o, de plano, si vacaciona con la novia o con otros amigos.

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Y es que, en toda democracia se que respete, la vida privada de la familia de un presidente –de cualquier signo o partido–, debiera permanecer precisamente en el terreno de lo privado.

Claro, a menos que los gastos familiares se conviertan en carga para el dinero público, en cuyo caso debiera existir una explicación sobre las razones por las que tal o cual hijo de éste o aquel presidente está en la nómina del dinero público.

Sin embargo, distintas fotografías del primogénito del Presidente electo no sólo se convirtieron en tendencia en redes sino que los intríngulis del periplo vacacional, del hijo del futuro presidente mexicano, se convirtieron en tema de debate, de crítica y hasta de insulto, en redes y digitales.

¿Por qué? Las razones son muchas y, por eso, proponemos algunas hipótesis.

1.- La propia familia del presidente electo –y el primogénito mismo–, se encargaron de explicar a la sociedad que José Ramón López Beltrán no cuenta con un empleo estable y que, en los próximos seis años, no piensa trabajar en el gobierno de su padre.

2.- Si continua vigente esa declaración, resulta llamativo –y se convierte en noticia–, que el hijo del presidente viaje por Europa, a todo lujo, con más de un acompañante y que se hospede en hoteles nada económicos.

3.- ¿Quién paga el periplo de López Beltrán y de sus acompañantes? ¿Es dinero público?

4.- La pregunta obliga porque resulta que tampoco el Presidente electo tenía un empleo estable, como para financiar las vacaciones de su hijo mayor. ¿De dónde sale el dinero? ¿Cuánto costo el viaje”? ¿Por qué ni el Presidente electo y menos sus voceros han dicho nada?

5.- La crítica fue mayor por una gran cantidad de contradicciones que se dieron en torno al viaje de López Beltrán. Resulta que el Presidente electo presume con la bandera de austeridad, la cual no aparece en el caso del hijo; el Presidente electo cuestiona con severidad a los potentados a los que llama “fifís” y “señoritingos” y, en el caso de su hijo, nada dice.

6.- Peor aún, resulta que durante años, la prensa lopista se regodeó en la exhibición grosera de los hijos de los presidentes Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña. Sin embargo, esa prensa guarda silencio cuando se trata de escándalos que involucran el dispendio y los lujos del hijo mayor del hoy presidente electo.

¿Por qué la crítica destructiva contra unos y el silencio de complicidad con otros?

Está claro que asistimos a la doble moral mediática. Pero también es cierto que ante la incongruencia del discurso presidencial –del nuevo gobierno–, y hechos como el derroche de su hijo, lo menos que se debe exigir es claridad.

¿Quién pagó la boda de César Yáñez? ¿Quién pagó las vacaciones del primogénito de AMLO? ¿Cuántos gastos negros existen en torno a la nueva familia presidencial?

Al tiempo.