Elena y el discurso de los seguidores de la doble moral

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Jose Emilio Pacheco es autor de una frase que viene como anillo al dedo, tanto a Andrés Manuel López Obrador, como a su partido político, como a los seguidores de la llamada cuarta transformación: “ya somos todo aquello, contra lo que luchamos a los veinte años”.

Ciertamente la frase del escritor de origen peninsular es lapidaria, como lo es la certeza de que la administración federal en turno, ha incurrido en las mismas malas prácticas que anteriormente criticó en los gobiernos que le antecedieron.

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En efecto, Andrés Manuel López Obrador, su partido político, sus seguidores y su gobierno, han sido pródigos en descalificativos otorgados hacia aquellos medios y representantes de los mismos, que se han atrevido a cuestionar el quehacer gubernamental o presidencial (es lo mismo), llenándolos de denuestos tales como conservadores, prensa fifí y muchos otros.

Amén de lo anterior, Andrés Manuel López Obrador se ha llenado la boca pregonando que con su administración concluye la relación de complicidad de las autoridades federales con los medios de comunicación, a los que advirtió que se terminaba el chayote, conminándolos a aprender a vivir sin el apoyo gubernamental subrepticio.

Con esto, López Obrador ha tratado de dar a su administración una imagen Inmaculada y de honradez a toda prueba, tratando de que haga diferencia con las administraciones precedentes.

A pesar de ello, la retórica oficialista, no ha escatimado amenazas veladas y descalificativos para quienes se atrevan a cuestionar el quehacer oficialista. Pueden cabalmente dar fe de ello, personajes tan disímbolos como Jorge Ramos y Pedro Ferriz, que han tenido sabrosos encontronazos con el presidente.

Empero y a pesar de que López Obrador y su gobierno blasonan su imparcialidad y su austeridad cuasi franciscana en materia de comunicación social, son perfectamente identificables las figuras de los medios beneficiadas por el régimen y que son encabezadas por Carmen Aristegui, quien igual que Sansón perdió la fuerza, al cortarle Dalila la cabellera, ha extraviado su espíritu crítico y su afán investigativo, al acceder al poder la mal llamada cuarta transformación.

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Pero lo que se ha convertido en una verdadera granada en el cuarto de máquinas, es la filtración, con soporte documental y todo, de los cinco millones de pesos entregados a la escritora Elena Poniatowska por su discurso del día de las madres.

La alocución de la escritora de origen polaco, fue una pieza oratoria ampulosa, de notorio mal gusto, tremendamente edulcorada y pródiga en elogios hacia el gobierno federal en turno y su titular.

Nos preguntamos como no podría ser tan feliz Elenita, con tan bonita cifra retratada en su cuenta bancaria, por cortesía del gobierno federal. Cifra que sabemos serviría para rescatar su fundación, destinada a promover su obra, misma que es público y notorio, está técnicamente quebrada.

La realidad es que ante la filtración del multimillonario pago de favores, la maquinaria gubernamental y la propia Poniatowska se han desvivido por tratar de desmentir la versión del jugoso chayo, pero sus esfuerzos, han sido infructuosos.

Pero lo peor, es que el oficialismo trata de vernos la cara de tarugos (iba a decir de pendejos, pero suena muy feo) a todos los mexicanos, haciendo circular la peregrina versión de que el documento oficial que menciona la cantidad a pagar a la escritora de origen polaco, con notable origen fifí, era un estímulo sugerido, en mérito de la notable trayectoria de la autora del discurso, pieza tan abyecta, que habría hecho palidecer de envidia a paleros oficiosos, de la ralea de Soto y Gama o Blanco Moheno.

La realidad es que el gobierno de la mal llamada cuarta transformación es un régimen de una doble moral manifiesta, que dice una cosa, pero hace otra, muy distinta; que dice defender los intereses populares, pero que pugna nada más por procurar servir los intereses particulares de los integrantes del primer círculo de funcionarios, que encabezados por el presidente, son una percha de mediocres e incapaces, ávidos de poder y ansiosos de rapiña.

Pobre México en manos de semejante clase de pelafustanes, carentes de capacidad, enemigos del talento y promotores de la mediocridad y el servilismo. Es tiempo de despertar, de sumar esfuerzos para echarlos de donde tanto perjudican o tendremos mucho de que arrepentirnos, cuando nos dejen el país en ruinas.

Dios, Patria y Libertad