¿Es López Obrador un líder radical?

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Si López Obrador quisiera realmente ser un líder radical, entendiendo por radical ir a la raíz de los problemas nacionales para solucionarlos –lo cual no estaría mal-, tendría que sumergirse y encarar temas que ni siquiera menciona. Y que acaso no pasan por su cabeza, ni por la de sus lumbreras de consejeros.

1.- La educación es la base de una verdadera transformación. Pero antes de la educación, sin dudarlo, está la alimentación.

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2.- Alimentarse no es lo mismo que ingerir cualquier chatarra. La comida basura no es comida y México tiene elevados índices de colesterol, hipertensión y diabetes, y de cáncer, todo lo cual no pocos expertos lo relacionan con todo con lo que ingiere la población.

3.-Ser un líder radical y transformador implicaría poder plantear que varias industrias están contribuyendo a generar muy serios problemas de salud pública en escala masiva, pero no se observa que el nuevo gobierno tome en cuenta nada de esto.

4.-La industria de la carne, del huevo y de la leche, tienen mucho que decir respecto a las muchas enfermedades causadas por el colesterol, por decir lo menos. La industria de los pastelitos -léase azúcares refinadas y harinas-, y la industria refresquera, tienen bastante qué explicar en cuanto a la alarmante proliferación de la diabetes.

5.-Que el nuevo gobierno no ponga interés en estos temas devastadores revela, o ignorancia, o poca voluntad política. Es un país con crecientes niveles de enfermedad.

6.-El propio tabasqueño sufrió un infarto, reportado en la prensa el 3 de diciembre de 2013. Y en campaña hace unos meses, ya en 2018, lo vimos comiendo de acuerdo a antojitos como si nada, lo cual exhibe el desinterés en conservar su propia salud. Y si eso es así, lo mismo para todos los demás. 

El 19 de enero López Obrador desayunó en Veracruz unas “negritas”, junto con su esposa. En la foto posteada en redes, se ven, además, un tarro de mantequilla y café con leche. Las “negritas” son gorditas de maíz con frijol, fritas.

El 22 de febrero, comió junto a Esteban Moctezuma, tacos y tortas de lechón, en Yucatán. Puerco frito, pues.

El 29 de mayo el entonces candidato presidencial comió fritangas en un puesto callejero en Amecameca (tierra de mi señora abuela, por cierto). En la foto que subió a Facebook, un letrero anunciaba la venta de “tlacoyos, sopes, tacos, suadero, longaniza, tostadas”. 

Y el 27 de julio pasado: “Voy camino a la Selva Lacandona, pero no pude resistirme y pasé a comer frijol con puerco en la fonda La popular de San Juan El Alto, Jalapa, Tabasco”, escribió en sus redes sociales el oriundo de Macuspana.

¿Es ésta la alimentación de quien ya sufrió un infarto? Pregunta seria para quien está a semanas de ser el Presidente de la República, investidura que debe representar con mucha responsabilidad a todos los mexicanos. Para lo cual hay que estar sano.

Cosas fritas, carnes rojas, leche entera, mantequilla… Todo lo que no hay que comer si uno desea estar sano, que no se le tapen las arterias, y conservar los índices de colesterol y glucémico, a raya, y también a la hipertensión, el sobrepeso y la obesidad.

Y si eso es en campaña, ya como presidente electo en una boda suntuosa de César Yáñez, Obrador comió langosta, camarones, res, sorbetes, y postre sorpresa… Comida fifí -o como sea-, se trata de toda una sobredosis de colesterol, ácido úrico, azúcares refinadas, harinas y carbohidratos.

No estar consciente de los efectos que causa ingerir productos tóxicos que uno encuentra donde sea, pone al descubierto que falta liderazgo para transformarse uno primero, para esculpirse uno mismo, y por ende, entonces poder hacerlo con los demás.

7.-En plena posmodernidad, no puede ya tomarse como inspiración solamente a líderes, por grandes que hayan sido, que ponen lo político en forma excluyente respecto a otros aspectos relevantes de la vida. Hay ya que tener acercamientos mucho más integrales hacia el ser humano.

Si se admira a Juárez, a Madero y a Lázaro Cárdenas, por ser tres líderes leales a la libertad, igualdad y fraternidad, se está en lo correcto. Pero no es suficiente. Porque la base para transformar la realidad es un país con ciudadanos sanos y educados. No hay lo segundo sin lo primero.

Otro defensor de esos tres puntos, de esos ideales, fue Mahatma Gandhi. Pero el padre de la independencia de la India sí reparó en la importancia de la alimentación. De él y de su pueblo. Incluso escribió al respecto, proponiendo comida vegetariana y cruda, en resumen. De él también hay mucho que aprender. No importa que no sea mexicano. No se ve mal poder aprender de líderes de esa talla.

8.-Gandhi enfrentó los intereses de la Corona inglesa asentados en la India, encarando el negocio de la sal. Pacíficamente. Con muchas acciones. Eso es ser radical. ¿Va a enfrentar López Obrador a las industrias de la enfermedad? Las que por hacer negocio mienten en su publicidad, o no informan sobre la toxicidad de sus productos. ¿O por no pisar los callos que como líder realmente tiene que pisar, va a pasar por alto la desgracia que vive México en la salud de la gente? Ser líder es ir directo a donde el problema nace.

9.-Y por supuesto, a este desencajado horizonte se suma la industria farmacéutica, y no poco del sistema de medicina alópata público, que mantiene a la población en un letargo de conciencia para seguirle vendiendo remedios no radicales, si no temporales, que lo mantienen vivo, pero enfermo. Michel Foucault escribió hace décadas sobre las tecnologías del poder, en las sociedades disciplinarias. Cuando una política pública incide en los cuerpos, en sus funciones, se ejerce un control. Pero cuando no se hace nada para poner un alto a la forma en que se está enfermando a la población, sin duda también, por omisión, hay una responsabilidad de los gobiernos.  

10.-Enfrentar todo esto sería ser radical. No quedarse en la “política”, si no mostrar los tamaños, ir a fondo, estar a la altura de las circunstancias.

11.-Tampoco, claro, se puede trasformar la educación con sindicatos abusivos, nada progresistas, egoístas, que velan por la eternidad de sus plazas y que ignoran al alumno y no le abren los ojos. ¿Nadie propone como asignatura una clase sobre alimentación, sobre nutrición, desde los niveles básicos? Como si fuera secundario aquello que comemos y bebemos. Como si otras materias fueran más urgentes. Como si no hubiera consecuencias mortales.

12.-Tampoco se puede ser líder radical al querer repetrolizar la economía, cuando habría que apostar a energías limpias, sostenibles.

13.-Tampoco el asistencialismo, el proteccionismo, ni el paternalismo resucitado, mejoran la vida de nadie, si no que hacen a los “beneficiarios” más dependientes de papá-gobierno. ¿Eso quiere un líder radical? ¿Que dependan de él para contar con sus votos y sus aglomeraciones callejeras y sus consultas y asambleas a mano alzada? Eso no es radical. Eso es más de la misma fritanga que tapa las arterias.

@raultortolero1