Exprópiese

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Sólo a gente candorosa o poco informada pudo asombrar que el ideólogo de Morena Paco Ignacio Taibo II llamase a expropiar empresas. Sólo en gente candorosa o poco informada, porque el populismo que propugna Morena es insostenible sin un programa de expropiaciones.

“Chin… su madre, ¡exprópienlos!”, dijo el que será secretario de Estado cuando AMLO sea presidente, ante un grupo de militantes de Morena. Hablaba el secretario de lo que sucedería en el sector empresarial, luego de las elecciones del 1 de julio.

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La verdad es que, donde esté, no hay populismo sin expropiaciones. Éstas aparecen incluso hasta en sus programas de gobierno sin que lleguen aún al poder, como es el caso, por ejemplo, de Podemos, el partido populista creado por Hugo Chávez en España.

A los españoles que deseen una casa, Podemos les promete “la expropiación directa”: dar una patada en la puerta y quedarse con el inmueble cuyos dueños no lo ocupen durante un año, por ser incapaces de venderlo o alquilarlo, debido a los motivos que sean.

Y, ayer, el gobierno populista de Bolivia aprobó una modalidad de expropiaciones, que le permite tomar las empresas en quiebra o “abandonadas”, para entregárselas “al pueblo”. ¿Quién es “el pueblo”? Bueno, “el pueblo” es lo que decida el gobierno que sea “el pueblo”.

La idea es “reactivar fuentes de trabajo y crear empresas sociales. De ninguna manera es para quitar las industrias a los empresarios privados”. Igual que en Cuba, donde la Constitución destaca que “el poder del pueblo, ése sí es poder”. Y está prohibido cualquier tipo de propiedad privada.

Como sea, desde ayer, en la Bolivia populista entró en vigor la Ley de Empresas Sociales, para que “si ese privado no puede o abandona o está en déficit, ahí los trabajadores se organizan para tener una empresa social”. Por cierto, el presidente Evo Morales dijo que “nos habíamos tardado”.

Donde no se tardó el populismo en expropiar fue en la Venezuela que aquí elogian Dolores Padierna y René Bejarano. Desde Hugo Chávez a Nicolás Maduro: el primero expropió en una década mil 200 empresas, y el segundo ya tomó 526 y cerró 225.

Sin contar que abandonaron el país las líneas aéreas Latam Airlines, Lufthansa, Air Canada, Alitalia y Tiara Air, y que quebraron la cervecera Polar y la refresquera Coca-Cola, y que tampoco funcionan las textileras Wonder y Zara.

De modo que “exprópiese” es una orden inherente al populismo, como sembrador de desconfianza y de sospecha en la democracia, con sus gestos demagogos que arrastran a multitudes básicamente poco informadas, las cuales acaban colaborando a destruir la vida política.

Entonces, ¿por qué tanta alharaca por el “chin… su madre, ¡exprópienlos!”, del secretario de Estado de AMLO?
Si así es el populismo.