¡Gracias, Andrés Manuel!

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Si hoy pocos recuerdan el 20 de noviembre como la conmemoración de la Revolución Mexicana, esa fecha podría tener un nuevo significado a partir del 20 de noviembre de 2015; podría ser recordado como el día que inició la destrucción democrática.

Y es que gracias a la grosera y grotesca simulación democrática que montó Morena –para ungir como rey a Andrés Manuel López Obrador–, hoy México abre la puerta para empoderar dictadores como los Castro, en Cuba; Chávez y Maduro, en Venezuela y “dictaduras democráticas” como las de Correa en Ecuador y Evo Morales en Bolivia.

Por eso, los mexicanos levantamos el corazón al cielo, de rodillas y con los brazos en alto damos gracias al mesías salvador de la patria, el mismo que con amor a toda prueba da la vida para que en México desaparezca esa amenaza que es la democracia; da la vida para imponer un gobierno totalitario y que garantiza que si es seguido y votado a ciegas en 2018 pronto habrá filas de seis horas para comprar un pollo y para adquirir un litro de gasolina; se acabará con la pecaminosa abundancia y el derroche. Todos seremos pobres.

VIVA EL NUEVO REY.

Gracias, Andrés Manuel, por mostrar el camino al autoritarismo; por confirmar que no existe más y mejor “democracia” que la de la aclamación, la mano alzada. Gracias por regresar a su lugar preponderante en la historia a la cultura del candidato único, la imposición de las masas; por recordar y probar que la única democracia real es la de las asambleas arregladas, sin adversarios, sin discusión, sin crítica, sin más regla que el aplauso al rey.

Gracias, Andrés Manuel, por recodar a todos la regla básica de la antidemocracia; que el dueño del partido es dueño de la voluntad de todos los seguidores del partido; por ratificar que el dueño del partido es el dueño de la presidencia del partido y dueño de todas las candidaturas, sobre todo la candidatura presidencial.

Gracias, Andrés Manuel, por mostrar que el camino es el autoritarismo vertical, despótico, nada democrático y por recordar que no existen mejores tiempos que los del viejo PRI de los años 50, 60 y 70; tiempos de un solo hombre, un mandón, del patriarca único; tiempos que ha restaurado Morena y su serenísima majestad.

Gracias, Andrés Manuel, porque con la genialidad que te caracteriza engañaste a todos y porque la asamblea que te aclamó como rey de Morena, también colocó a todas las cuotas y los cuates que necesitabas en el comité ejecutivo; leales de los que no puedes prescindir, pero a los que debías dar hueso en agradecimiento a sus lealtades.

Gracias, Andrés Manuel, por recuperar para Morena todo el esplendor de una máxima indispensable del México nada democrático. La máxima del “que no transa no avanza”. Gracias por tan generosa enseñanza que te ha llevado a no trabajar por más de diez años y aún así ser capaz de viajar por el mundo, vivir como potentado y –aún así–, enarbolar las banderas de los pobres. Gracias porque sin pagar un peso de impuestos puedes tener tu propio partido político y puedes usar el dinero público para lo que te plazca; sobre todo para destruir la perversa democracia burguesa.

Gracias, Andrés Manuel, porque tu genio tabasqueño hizo posible un prodigio digno de la multiplicación de los panes y los peces; inaugurar la “democracia de la tómbola”, fórmula mágica que deja a la suerte el acceso a cargos públicos y que deja en la basura la indeseable dictadura del merito. ¿Por qué habrían de tener más méritos los que estudian, los licenciados, maestros o doctores, si todo se puede resolver con la bondad igualitaria de “la tómbola”? ¿Qué no todos somos iguales?

Gracias, Andrés Manuel, porque tu inteligencia sin límite es capaz de romper todos los diques de las leyes opresoras; leyes divinas y leyes de los hombres; les naturales y leyes imperfectas, como la ley que obliga a los hombres a trabajar para subsistir; que obliga a todos a pagar impuestos y obliga a los consumidores a pagar la luz, el gas, agua…

Gracias porque tu ejemplo de no respetar la ley, de mandar al diablo las instituciones y nunca aceptar que te equivocas, hace posible que cientos de personas se roben la luz en Tabasco, al amparo de que son pobres. Y gracias porque esa escuela fundamental para el desarrollo de México y los mexicanos se generaliza en grupos que “estudian” para robar autobuses, vehículos de carga, para vandalizar y secuestrar, como es el caso de la ejemplar CNTE, como las normales rurales, la de Ayotzinapa en especial.

Gracias, Andrés Manuel, porque fue todo un éxito la campaña que desataste contra el Partido Verde, por el tramposo uso del dinero público en tiempos electorales –y porque fueron sancionados con millones de pesos–, y gracias porque engañaste a todos; porque nadie logro acusarte por el tramposo uso del dinero público, para fines electorales, en tu adelantada campaña presidencial. Gracias, Andrés, porque regalaste otra muestra de que la ley puede ser pisoteada, si sabes mover a las jaurías contra todos aquellos que te critican.

APLAUSO A LA INCONGRUENCIA.

Gracias, Andrés Manuel, porque además de ser el rey de Morena eres el rey de la incongruencia, lo cual te convierte en el más congruente.

Gracias porque nadie se percató que con el engaño de los spots de Morena –que utilizas para tu campaña presidencial–, te robaste el equivalente a 50 casas blancas y nadie te acusó de ratero.

Gracias porque a pesar de lo que dicen los estatutos de Morena –en su Artículo 3 apartado f, que Morena “no permitirá ninguno de los vicios de la política actual”–, te empeñas en que Morena sea el mejor ejemplo del PRI autoritario, vertical, represor, incongruente y nada democrático.

Gracias, Andrés Manuel, porque tu bandera es la honestidad y nunca has aclarado el robo en los segundos pisos; el cobro de diezmo a los miles de empleados del GDF durante los seis años de tu gestión; porque nadie sabe de donde salió el dinero, los miles de millones de pesos que costó construir tu reino en la tierra de los mortales, llamado Morena.

Gracias porque eres el rey de la exigencia de honestidad y transparencia y hasta hoy nadie sabe de qué has vivido durante años –junto con toda tu claque, ujieres y choferes–, como si tuvieras un trabajo con salario de 200 mil pesos mensuales.

Gracias, Andrés Manuel, porque si una mayoría de mexicanos son imbéciles, como crees, pronto celebraremos el 20 de noviembre como el aniversario de la destrucción democrática.

Gracias, porque eres campeón de la destrucción democrática.

Al tiempo.

Tomado de El Universal