Irma Eréndira Sandoval: ¿Tapadera de la corrupción en el gobierno de AMLO?

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La Secretaria de la Función Pública (SFP) es la dependencia del encargada de combatir la corrupción, fomentar la transparencia y la rendición de cuentas, así como de sancionar a los servidores públicos que vulneren la ley en el ejercicio de sus cargos.

Sin embargo, durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, la SFP fue acusada de encubrir la corrupción gubernamental. A esa percepción contribuyó, primero, la figura de Virgilio Andrade, amigo personal de Luis Videgaray, y quien se encargó de exonerar al Presidente y al ex secretario de Hacienda de un presunto conflicto de interés en el escándalo de la “Casa Blanca”. Posteriormente, con Arely Gómez, las sanciones fueron laxas por el socavón mortal en el Paso Exprés y nulas en el caso Odebrecht.

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Y todo indica que la SFP seguirá la misma tónica en el próximo sexenio, pues la encargada de la dependencia durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador será la economista y socióloga Irma Eréndira Sandoval.

Con una maestría en Estudios Latinoamericanos y un doctorado en Ciencias Políticas por la Universidad de California en Santa Cruz, Sandoval pareciera tener el perfil idóneo para encabezar la SFP. Es, además, Investigadora en el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM y  dirigió el Laboratorio de Documentación y Análisis de la Corrupción y la Transparencia de la máxima casa de estudios.

Sin embargo, su cercanía con la élite del obradorismo ha despertado dudas sobre su compromiso para investigar al próximo círculo del poder.

Hija de Pablo Sandoval Ramírez, uno de los políticos más destacados de la izquierda guerrerense, Irma Eréndira es hermana del diputado de Morena Pablo Amílcar Sandoval.

Además, es esposa del también académico de la UNAM y asesor de AMLO, John Ackerman… el mismo que se opone a la enseñanza del inglés en las escuelas mexicanas por considerarlo “el idioma del imperio”.

Al igual que Ackerman, Sandoval es simpatizante del proyecto político de López Obrador, férrea crítica del capitalismo, del imperialismo y defiende a ultranza la soberanía nacional… todo esto escribiendo para órganos de propaganda de gobiernos extranjeros. Mientras que Sandoval es asidua colaboradora de Al Jazeera, el canal de televisión más importante del mundo árabe; Ackerman colabora con la cadena rusa RT (Russia Today).

Por lo pronto, Irma Eréndira ha planteado medidas adecuadas y pertinentes para combatir la corrupción: fomentar la transparencia a través de un sistema de vigilancia que permita monitorear los procesos de compra en tiempo real; implementar la figura de los “contralores ciudadanos”; y  hacer obligatorios los ejercicios de licitación pública en todas las adquisiciones del gobierno.

El problema —y en donde radican los cuestionamientos a la voluntad de Sandoval para combatir la corrupción sin distingo de filiaciones políticas— es que el primero en violar estos lineamientos es nada más y nada menos que su jefe político: el próximo presidente, Andrés Manuel López Obrador.

Y es que hace unos días, López Obrador anunció que los contratos para construir los vagones del Tren Maya serán otorgados a la empresa canadiense Bombardier… sin licitación de por medio. ¿El motivo? Que se trata de una de las empresas favoritas del tabasqueño, a la que también encargó la construcción de los vagones del Metro cuando fue jefe de Gobierno.

Al adjudicar directamente los contratos a Bombardier, AMLO violaría la política de Sandoval, para quien toda adquisición del gobierno debe ser a través de licitaciones. Y además violaría la ley, pues únicamente se puede realizar una adjudicación directa por temas de “defensa o seguridad del Estado”, o si sólo existe una empresa que ofrezca el servicio requerido.

¿Se animará Sandoval a sancionar a López Obrador? ¿O jugará un papel tan gris como el de Virgilio Andrade?