La gran suerte de AMLO

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El debate de anoche dejó para México una llamada de alerta que provoca estupor sobre el futuro de nuestros hijos:

¿Cómo puede estar arriba en las encuestas un candidato que desdeñó, ante millones y millones de los futuros votantes, el primer deber del ejercicio democrático que tiene un candidato a Presidente de la República: debatir con sus adversarios?

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Con desprecio insultante por el contraste de ideas, AMLO fue el único de los candidatos que no se dignó el sábado a presentarse a ensayar en la sede del debate, tal cual indicaban las reglas de INE. Al contrario, difundió que prefirió pasársela pegando estampitas con su hijo pequeño. 

Y, ayer, fue el único que arribó en coche hasta la puerta de la sede; mientras que los demás dejaron sus vehículos lejos y llegaron a pie. Para colmo de desprecio, se apareció en un coche con placas 625 YPH, que tiene tres multas sin pagar, según el portal de la Secretaría de Finanzas.

Ya en público, y en debate en cadena nacional, AMLO se la pasó cruzado de brazos, mirando al suelo, negado a responder cuestionamientos, en especial cuando se rehusó, tajante, a decir “sí” o “no” a la amnistía que ya había prometido en campaña, para los capos del narcotráfico.

La despedida fue igual: mientras que los otros candidatos permanecieron frente a las cámaras, tomó sus papeles y se marchó sin despedirse de ninguno de sus contendientes, mucho menos de los tres moderadores. Alguien debió llamarlo para que regresase para la foto oficial.

AMLO desprecia las reglas de la democracia: por eso abandonó el PRD, un partido en el que para tomar decisiones tenía que negociar con cada una de las tribus, y creó Morena con sus hijos, sus hermanos y otros familiares, donde no tuvo que contar con nadie para autodesignarse candidato.

¿Cómo puede estar arriba en las encuestas un candidato que se permite, de manera intencionada, menospreciar la democracia en un país que todavía no cumple 20 años en democracia plena, después de vivir siete décadas bajo el gobierno de un partido hegemónico?

Aun así, el candidato que menos caso hizo al debate, el que menos debatió… salió bastante bien librado pese a que, repitió lo mismo que dice a diario en declaraciones banqueteras, sin aportar nada nuevo: sus adversarios lo dejaron escapar, dejaron de atacarlo cuando lo tenían acorralado.

Todo eso ante adversarios que lo superan en talento y preparación para dirigir el país, como Meade (una persona coherente y con propuestas de estadista), Ricardo Anaya (el mejor polemista de los cinco que aspiran a la Presidencia) o Margarita Zavala (la más emotiva).

A los tres les faltó talento para aplastar a AMLO anoche.

Mala noticia.