¡MENTIRAS Y DESPIDOS…!

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Lo peor que le puede pasar a una sociedad democrática es descubrir que sus gobernantes mienten.

Y es que el engaño y la mentira son “cuchillo caliente en mantequilla” para la confianza y la credibilidad en todo gobierno.

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Más aún, en un Estado democrático la gobernabilidad es posible “sí y sólo sí” se apoya en una amplia base ciudadana de confianza y credibilidad en las instituciones y sus líderes.
Confianza en que el presidente y sus colaboradores hablan con verdad, que no mienten y tampoco simulan; que la palabra corresponde con hechos y acciones de gobierno y que, en suma, se trata de servidores públicos honestos de verdad.

Sin embargo, a 18 días de conocido el ganador de la contienda presidencial asistimos a “una feria del engaño y la mentira”, en donde los colaboradores del nuevo presidente –y él mismo–, juegan el feo juego de exhibir la mayor mentira y al más mentiroso. ¿Lo dudan?
Han ocupado relevancia de escándalo mentiras como bajar el precio de la gasolina y la luz; desaparecer al Cisen y la venta del avión presidencial; todas inviables.

Además, el INE pilló a Morena y a su candidato en uno de los mayores escándalos de corrupción –mayor que “la Casa Blanca”–, cuando desfalcaron una cuenta bancaria que debía servir para ayudar a los damnificados, a los que defraudaron.

Sin embargo “la mentira de hoy” es de proporciones casi bíblicas. ¿Por qué? Porque involucra a una reputada institución global, como la Iglesia Católica.

Como saben, siendo candidato presidencial, López Obrador dijo que el jefe de la Iglesia Católica, el Papa Francisco, sería invitado para colaborar con su gobierno en el tema de la amnistía a criminales. Luego, Loreta Ortiz dijo en días pasados que se había confirmado la participación del Santo Padre en los foros para la amnistía.

La mentira fue tal que el Vaticano rechazó la versión. El Papa Francisco no está interesado en trabajar en foro alguno en el gobierno de AMLO. ¿Por qué tamaña mentira? ¿Por qué engañar a los ciudadanos? ¿Para qué?

A pesar del rechazo, la oficina de AMLO insistió en enviar una carta al Vaticano para comprometer al Papa. Hasta ayer no había respuesta.

Hasta aquí las mentiras no pasan de exhibir a los mentirosos. Pero en donde el asunto se convirtió en tragedia es en el despido del 70% de los empleados de confianza de toda la administración federal.

¿Imaginan el tamaño de la crisis? ¿Por qué 70% y no 50 o 90%? ¿Cuántos servidores públicos votaron por Morena y hoy perderán su empleo?

Si, asistimos a la mayor transformación de igualdad de la historia –en un gobierno que se dice de izquierda, sin serlo–, en donde todos serán iguales en el desempleo, en los salarios bajos, en la baja responsabilidad y cero productividad.

¿También le aplaudirán porque les quita el empleo a miles?
Al tiempo.