PARA LOS ZURDOS CON CARIÑO

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Hoy se conmemora el Día Internacional del Zurdo, tema en el que el 90 por ciento de la población no le interesa ya que únicamente el 10 por ciento de seres humanos que utilizan su mano izquierda para escribir. Yo soy una de ellas, así que entenderán mi fascinación por el tema.
El 13 de agosto, Día Internacional del Zurdo, es una jornada internacional promovida la organización Lefthanders International, que tiene lugar cada año desde 1976, con el objetivo de dar a conocer y  ayudar a reducir las dificultades que encuentran las personas zurdas en una sociedad predominantemente diestra.
En un mundo orientado hacia la derecha, cuesta trabajo adaptarse a un mundo al revés. Dado que la mayoría de las personas son diestras, los inventos prácticos están, lógicamente, diseñados para ellos. Para nosotros, los zurdos, las cerraduras son un problema; atornillar y desatornillar otro y ni para qué hablar de los abrelatas, sacacorchos o tijeras.
Como zurdo, tienes que adaptarte a pupitres y cuadernos para diestros; es frecuente tener manchas de tinta en las manos, aprendes a ver las barajas al revés y a un sinfín de cosas que a un diestro jamás le preocuparían. Fuera de estos menesteres, debo confesar que me gusta ser zurda y me emociona encontrar a otros que utilizan la mano izquierda igual que yo.
Con tantos avances en otros ámbitos, todavía no acaban de ponerse de acuerdo porque solamente el 10 por ciento de la población es zurda y porqué hay menos mujeres zurdas que hombres.
Hasta hace poco se pensaba que las diferencias genéticas entre los hemisferios izquierdo y derecho del cerebro determinaban si alguien es diestro o zurdo. Pero un estudio publicado en la revista ‘eLife’ descubrió que la respuesta podría estar en la médula espinal.
Hoy, ser zurdo es una curiosidad. Desafortunadamente, no siempre ha sido así. De haber nacido en la España de Franco o en el México pre-revolucionario, me hubieran atado la mano izquierda a la silla para que no usa mi mano izquierda para escribir.
Desde la antigüedad, la zurdera a sido fuente de numerosas supersticiones y persecuciones. En las culturas árabes me considerarían “sucia”. Los inuits hubieran asegurado que por usar la mano izquierda era una hechicera o chamán.
Mientras que si hubiese vivido en el pasado en Japón, y mi marido hubiese descubierto que soy zurda (condición que había que esconder) tendría las bases para divorciarse de mí. A la fecha, se calcula que en Japón solo hay el 2 por ciento de la población es zurda y se cree que es debido a la fuerte persecución que hubo contra los zurdos.
Edad Media, probablemente hubiera acabado en la hoguera, ya que varios fueron acusados de practicar la brujería por el simple hecho de ser zurdos. Pensaban que el escribir con la mano izquierda era tener “la marca del diablo”.
Absurdo, sin duda pero hay que recordar que la palabra “siniestro” es la forma culta de decir izquierdo (“A diestra y siniestra”) pero también la palabra que se usa para definir lo sombrío y aciago; por ello, desde hace siglos se ha relacionado lo izquierdo con lo negativo.
Estas supersticiones llegan hasta nuestros días: en la Biblia, los justos se sientan a la derecha del padre; el levantarte con el pié izquierdo es agrio de un mal día. Si te dicen que tienes dos pies izquierdos, significa que no eres buen bailarían. En muchos países tomar el sendero izquierdo quiere decir cosas ilegales o inmorales. Algunos llaman hijos “de la mano izquierda”, a lo nacidos fuera del matrimonio.
Las cosas han cambiado mucho para nosotros. Desde los años setenta, ser zurdo no se considera un defecto, sino una condición. Hay grandes ejemplos de inteligencia o destreza prodigiosa en los zurdos como la de: Alejandro Magno, Julio César, Leonardo Da Vinci, Einstein, Sir Paul McCartney, David Bowie, Juana de Arco, Ramsés II, Napoleón Bonaparte, Bill Gates, Mahatma Gandhi, Kurt Cobain, Sting entre muchos otros, como para que alguien deba preocuparse por nacer zurdo.
A pesar de ser minoría, hoy nadie menosprecia a los zurdos ni los perciben como bichos raros. Desafortunadamente, no sucede lo mismo con otras minorías. Tenemos dolorosos ejemplos recientes de que todavía hay personas que siguen siendo menospreciadas o discriminadas por el color de su piel, genero, creencia u orientación sexual.
¿Queremos que las cosas cambien? Empecemos dejar fuera los estereotipos que son el primer paso a la estigmatización. Si en tu leguaje detectas adjetivos que menosprecian a otros deja de usarlos.
Si no los usas, ayuda a que otros dejen de hacerlo. Aprovecha el Día Internacional de los Zurdos, para conocer algo acerca de los que piensas son diferentes. Seguramente te darás cuenta de muchas creencias eran meras supersticiones.
Me gustaría oír tu opinión, escribe a [email protected] o en Twitter: @FernandaT