Para no desgastarnos…

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Salvo la muerte, tenemos pocas certezas en la vida. Por ello la seguridad es prioridad en nuestra vida. Financiera, económica, en nuestros diarios trayectos. La seguridad es un tesoro en cualquier área de nuestra vida. Cuando no la sentimos, la angustia se cuela como la humedad y gran parte de nuestro tiempo se va en preocuparnos, en vez de ocuparnos. En vez de vivir el momento en que estamos, en el que todavía no ha sucedido nada de lo que tememos. Dejamos de vivir el momento para temer un suceso posible (pero incierto) en el futuro. Definitivamente, no es vida.

Marco Tulio Cicerón, senador de Roma, contaba la historia (¿leyenda?) del Rey Dioniso y Damocles para ejemplificar que no puede existir la felicidad para quien está bajo constantes miedos y preocupaciones. Damocles era miembro de la corte del rey Dionisio de Siracusa, al que envidiaba profundamente. Damocles se quejaba de su mala fortuna. Un buen día, el rey harto de las quejas del envidioso adulador, lo invitó a pasar 25 horas en su lugar. Damocles feliz aceptó el trato. Disfrutó las magnificas viandas, los bailes en sus honor ofrecidas por las doncellas. Parecía ser el paraíso hasta que notó que, sobre su cabeza pendía un espada sostenida por una crin de caballo. Se dio cuenta que la espada podía caer sobre él en cualquier momento. Instantáneamente, Damocles perdió todo apetito en ser rey y suplicó al monarca que le permitiera abandonar su puesto.

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El viernes pasado, en una conversación con mi querida Mhony Vidente hablábamos de miedos y preocupaciones y me dijo: “Te voy a dar un consejo de mi abuela:“Resuelve los problemas del presente, para que tu mente no se desgaste”.

Sabio consejo. Si hay algo que nos desgasta sobremanera es pensar en el futuro y construir castillos en el aire, que en la mayoría de los casos sólo nos traerán desilusiones o bien, lamentarnos por lo que hicimos o dejamos de hacer en el pasado. No es cuestión de ignorar el problema o cruzarnos de brazos. Toca ocuparnos en resolver de la mejor manera posible lo que tenemos enfrente y no preocuparnos (o ilusionarnos) por algo que no sabemos si va a llegar a ocurrir en el futuro. No debemos permitir que la incertidumbre nos corroa por dentro como la polilla a la madera. Vivir como si tuviésemos la espada de Damocles sobre nuestra cabeza, no nos llevara a nada bueno.

Diversas tradiciones nos enseñan la importancia de vivir en el momento presente. Sin embargo, es una de las lecciones más difíciles de aprender.

Termino con este poema:

“Mira bien a este día, porque él y sólo es el fundamento de la vida
En el breve curso de este día se encuentran todas las verdades y realidades de tu existencia:  el orgullo de crecimiento, la gloria de actuar, el esplendor de la belleza.
Ayer es solo un sueño, y mañana solo una visión. Sin embargo; cada día, bien vivido, hace de cada ayer un sueño de la felicidad y de cada mañana una visión de esperanza.
Mira bien, por lo tanto, a este único día, porque él y solo él es vida.”

Buen domingo a todos y gracias Mhony por compartir la sabiduría de tu abuela.

Me gustaría oír tu opinión. Por favor escribe a [email protected] o en Twitter: @FernandaT