¿POR QUÉ DON JUAN NO SE ENAMORA? LA CAPACIDAD DE AMAR EN EL HOMBRE

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Venido de la sombría y calurosa tierra de España, atraviesa la ligereza del aire y de la voz italiana y dirige a las mujeres y al cielo guiños tan irónicos como fascinantes, (Don Juan de Moliere 1665).

Seductor, malvado, ridículo, irresistible, es sin duda la figura más perfectamente ambigua que nos haya legado la leyenda occidental a propósito de la sexualidad masculina (Ksiteva J. 2013).

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Don Juan se dedicaba a seducir mujeres, encontraba un extraño placer y una rara satisfacción en obtener los placeres de las doncellas: “Se siente una dulzura extrema en reducir, con cien halagos, el corazón de una bella joven, en ver día a día los pequeños progresos que se hacen, en forzar paso a paso todas las pequeñas resistencias que nos opone, en forzar los escrúpulos de los que se enorgullece, y llevarla dulcemente a donde queríamos que fuera, (Don Juan de Moliere 1682).

Sin embargo, cuando Don Juan veía realizada su conquista el deseo desaparecía y la pasión terminaba, permanecía en esa conquista ya sin ninguna emoción hasta que un nuevo objeto de amor apareciera para despertar su deseo por conseguir un nuevo trofeo.

El objetivo de Don Juan se sitúa en la búsqueda de la conquista sin la posesión, es capaz de conquistar pero no de retener a la mujer seducida, es un conquistador sin un objeto amoroso.

En la actualidad existe un sinnúmero de caballeros que buscan emular a un Don Juan para sumar trofeos con la fantasía de generar admiración y envidia de otros hombres. Pero ¿Estos hombres serán capaces de enamorarse? ¿Qué hace que de manera particular un hombre no desarrolle la capacidad de enamorarse?

Son diversas las causas, pero una relación que puede inhibir la capacidad no sólo de amar sino la de permitir ser amado es una alteración en el vínculo primario que se establece con la madre.

Cuando el bebé nace establece una relación simbiótica con la madre, que es quien le brinda los cuidados y satisface sus necesidades primarias. Ahora bien, a este vínculo la madre no debe de llegar sola, tiene que intervenir un tercero que es el padre.

Es indispensable que este vinculo lo establezca no solo la madre que cuida sino también la madre que ama, que tiene un objeto de deseo, a uno “Otro” además de al bebé y que esto le permitirá al menor establecer una relación y una identificación con ese otro que es el padre.

Idealmente, él podrá estar presente físicamente y participar activamente pero lo esencial es que pueda estar en el discurso de la madre. El niño será amado y admirado por la madre, “qué guapo es, estoy orgullosa de él” y en este amor y admiración está presente el padre, “lo amo porque es hijo de quien es”.

Así el niño se va a identificar con el padre, y recibirá el amor de la madre de la que se podrá ir separando, además de desarrollar la capacidad de amar.

Pero si por el contrario, al vínculo acude una madre que no ama a un tercero y que solo quiere la posesión de aquel hijo y el padre no se encuentra presente ni físicamente ni en el discurso de la madre; se desarrolla una adhesión materna que lleva al sujeto a un dolor psíquico que deriva no sólo en una  incapacidad para amar sino además tendrá como único recurso el odio, el odio hacia la mujer.

Es entonces que nos encontramos con Don Juan que busca acumular conquistas pero que no logra que una mujer lo llegue a amar y tampoco permiten conservar ese amor, se muestra totalmente incapacitado para amar y ser amado.