PUEBLA: ¡ELECCIÓN DE ESTADO…!

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Durante casi medio siglo –entre 1960 y 2012–, los opositores del PAN y de las distintas izquierdas mexicanas acusaban al PRI de orquestar lo que llamaban “una elección de Estado”, en cada uno de los procesos electorales.

La “elección de Estado” -–como saben–, era aquella en donde las instituciones del Estado “metían la mano” a favor del PRI, lo que garantizaba que el viejo partido siempre ganara las contiendas más importantes a nivel municipal, estatal y, sobre todo, presidencial.

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La elección de Estado disponía de dinero público, de todo el apoyo del poder presidencial en turno y hasta del “apapacho” mediático a favor de los candidatos oficiales.

Curiosamente –y en contra de lo que siempre se cuestionó–, la primera elección estatal en la gestión presidencial de Andrés Manuel López Obrador tiene todas las características de una “elección de Estado”.

¿Por qué?

Porque casualmente el principal promotor de la supuesta limpieza electoral en Puebla se llama Andrés Manuel López Obrador y es el presidente de los mexicanos.

Y muchos podrían decir que resulta positivo que el presidente se preocupe por la legalidad de las elecciones de Puebla. Sin embargo, según la Constitución, garantizar la limpieza, la transparencia, la legalidad y la equidad de los procesos electorales, no es responsabilidad del presidente.

Lo cierto es que según la Carta Magna, conducir todos los procesos electorales, sean municipales, estatales o federales, es una responsabilidad que recae en los órganos definidos por la propia Constitución; el INE a nivel nacional y en los procesos extraordinarios y los institutos estatales en cada entidad federativa.

Y por eso obligan las preguntas.

¿Por qué en su más reciente visita a Puebla, el presidente Obrador violentó la Constitución al ordenarle al Fiscal General –que es autónomo del Ejecutivo–, vigilar la limpieza de los procesos electorales?

¿Por qué –violando la Constitución–, López Obrador se convierte en promotor de “elecciones limpias” en Puebla, cuando esa limpieza le compete al INE y al Instituto Electoral Estatal?

La respuesta a las interrogantes anteriores es que en Puebla ya empezó la elección de Estado; elección que tendrá lugar el próximo 2 de junio, para renovar al gobierno que dejó vacante Martha Erika Alonso, luego que la gobernadora perdiera la vida junto con su esposo, Rafael Moreno Valle, a su vez jefe de los senadores del PAN, en una tragedia aérea.

Y precisamente llama la atención que el presidente meta la mano en Puebla, cuando su gobierno ha sido incapaz de investigar a fondo la tragedia que costó la vida a sus más críticos adversarios, la gobernadora poblana y su esposo.

El tema se vuelve incluso macabro si recordamos que López Obrador se negó a reconocer la victoria de Martha Erika y dijo que no volvería a Puebla, al tiempo que el partido Morena inició una guerra política contra la mandataria estatal.

Hoy, cuando aún nadie sabe si fue accidente o si la caída del helicóptero en el que viajaban la gobernadora y su esposo fue un sabotaje, López Obrador y su partido ya iniciaron una grosera elección de Estado, violando los más elementales principios constitucionales.

¿Quién ganará el gobierno de Puebla en la elección del 2 de junio?

¿Tiene alguna duda de que el ganador será el candidato del partido Morena, cualquiera que sea su nombre?

Al tiempo.