¿Qué clase de política social tenemos?

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Dentro de todos los señalamientos hechos a López Obrador, aún los que no somos sus simpatizantes, pudimos suponer que su administración pondría especial énfasis en el renglón concerniente a la política social.

La postura anterior se vio reforzada, cuando se hizo saber que se destinaría un apoyo en metálico a aquellos jóvenes que no estuvieran estudiando y carecieran de trabajo.

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Tal medida, si bien muchos pudimos tildarla de provenir de un populismo rampante, también es cierto que era congruente con la orientación social de un gobierno, que al menos de dientes para afuera, manifestaba preocuparse por elevar el nivel de vida de los habitantes de este país.

Pero las recientes determinaciones del titular del ejecutivo federal extinguiendo las guarderías, son de no creerse.

En primer lugar, por la cantidad de gente, a la que desprecian un plumazo se deja sin empleo; y en segundo lugar, porque para cualquier pareja de padres trabajadores (lo mismo aplica en el caso de los progenitores solteros), saber que se deja a los vástagos en un lugar seguro, donde estarán bien atendidos y en manos de gente responsable, es o al menos debe ser, una prioridad.

De tal suerte, resulta incomprensible y hasta absurdo, que el gobierno federal en vez de facilitarle la vida a sus empleados, se las complique y les quite a los paterfamilias, un valioso auxiliar para desempeñar con tranquilidad sus funciones de trabajo.

Y es aquí, donde enrocamos con la otra inaudita determinación del gobierno federal, consistente en entregar un apoyo económico a los abuelos que se dediquen al cuidado de sus nietos.

La medida es inoportuna y desafortunada, toda vez que el cuidado de los hijos, no es atribución ni responsabilidad de los abuelos, sino de los padres.

Los abuelos generalmente, por razones de edad y salud, no están en la mejor de las condiciones para hacerse cargo de semejante responsabilidad, si bien sabemos que en la práctica, es una de las maneras que tienen de apoyar a sus hijos que trabajan.

De manera tal, que debiera ser la propia autoridad federal, quien tomara a su cargo la tarea de constituirse en auxiliar de los padres de familia que trabajen, brindando instalaciones adecuadas y personal capacitado, para la atención a la infancia.

Porque además, si nos atenemos ad pedem litterae a la disposición de que sean los abuelos, quienes se encarguen de cuidar a los nietos, mientras sus padres trabajan, nos preguntamos entonces, quien va a gobernar este país.

Porque francamente, no necesitamos la participación de Andrés Manuel López Obrador para que las cosas vayan mal en nuestro país; México puede marchar mal solo.

Dios, Patria y Libertad