¡SÍ, AMLO VA CONTRA EL EJÉRCITO!

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El pasado 25 de marzo aquí dijimos que un grupo de estudiosos de distintas disciplinas –convocados por un puñado de empresarios preocupàdos por el futuro de la obra de infraestructura más imporante del siglo– analizaron la propuesta del candidato de Morena de oponerse a la construcción del Nuevo Aeropuerto.

Señalamos que, en nuestra opinión, la conclusión del estudio en cuestión “es delirante”. ¿Por qué?

“Por qué sólo existe una explicación posible a la obstinación de echar abajo el Nuevo Aeropuerto; que al candidato presidencial de Morena lo que le importa es quitarle a las instituciones armadas su principal base de operaciones; la Base Aérea de Santa Lucía”.

Y reiteramos que si bien la hipótesis “parece delirante”, también es cierto que “no es descabellada”.

¿Por qué?

“Por qué si reunimos las piezas del complejo rompecabezas del proyecto político del candidato presidencial de Morena, la resultante es que pretende instaurar un régimen dictatorial en donde el pueblo –que él dice representar- será origen y destino en el ejercicio del poder”.

Es decir, que en el horizonte del hipotético gobierno de Morena, el Ejército, la Marina y la Policía Federal son un estorbo, un peligro para el “gobierno popular” que pretende instaurar el dueño de Morena.

Y frente a ese objetivo, dijimos, “el último reducto, dique y muro de contención para impedir la destruccion de la joven democracia mexicana son las fuerzas castrenses; la Armada y la Sedena”.

Por eso concluimos con lo siguiente: “En el imaginario gobierno de Morena, una de las principales medidas de prevención de un potencial alzamiento castrense sería la destrucción de la Base Aérea de Santa Lucia, misma que el candidato presidencial de Morena quiere convertir en el nuevo aeropuerto civil”.

En esa hipótesis, la destrucción de esa Base Aérea sería el primer paso de la propuesta de Morena para desmantelar instituciones fundamentales como la Sedena, la Marina y la Policía Federal, a las que daría de baja para enviar a sus decenas de miles de efectivos a una suerte de “gendarmedía”. Dicho de otro modo, los militares y los marinos serían convertidos en policías al servicio de las ocurrencias del rey.

La anterior entrega del Itinerario Político -entonces publicada en Milenio- provocó el enojo de muchos, el insulto de otros y el escarnio de opinadores afines a Morena. Nos dijeron todo y en todos los tonos.

Sin embargo, apenas el pasado lunes –en otro aniversario luctuoso del ex presidente Miguel Alemán–, el titular de la Sedena,  Salvador Cienfuegos, dijo que “la Base Aérea de Santa Lucía es la base militar más importante de la fuerza aérea y de vital importancia para el adiestramiento castrense y para el auxilio de la población en caso de desastres naturales”.

Además puntualizó: “Desde esa base se llevan a cabo misiones de adiestramiento aéreo, de auxilio a la población civil en casos de desastre –como el Plan D-N-III-E–, de logística de vigilancia aérea y de apoyo a la seguridad pública”

Sin hacer mención a la propuesta del candidato presidencial de Morena, el general secretario dijo que la de Santa Lucia: “Es la instalación estratégica y el campo militar más grande e importante del país que representa el pasado, el presente y, sobre todo el futuro de la Fuerza Aérea Mexicana”.

¿Y qué quiere decir todo lo anterior? El mensaje no lo ve sólo el que quiere cerrar los ojos.

El titular de la Sedena dijo que el candidato presidencial de Morena pretende desaparecer una instalación militar fundamental para la Seguridad Nacional, para la seguridad interior y para la atención a la sociedad civil en casos de desastre.

En pocas palabras: a un hipotético gobierno de Morena le estorban instituciones fundamentales como la Sedena, la Armada y la Policía Federal. Es decir, en el futuro vemos la amenaza clara de una dictadura al mejor estilo de Venezuela, Nicaragua, Cuba y Bolivia.   

¿Así o más claro?

Al tiempo.