SIN GANAS DE VIVIR, LAS CAUSAS DEL SUICIDIO.

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En México, El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), clasifica al suicidio como la segunda causa de muerte en hombres y mujeres cuyas edades oscilan principalmente entre los 15 y los 29 años; presentándose con mayor frecuencia en hombres. Aunque también se llegan a presentar casos en niños y de manera más habitual en personas de la tercera edad.

El suicidio es un tema complejo, por lo general está asociado a enfermedades mentales como la depresión, el trastorno bipolar, esquizofrenia, trastorno límite de la personalidad, a los efectos producidos por el consumo de alguna droga y algunas psicosis como la paranoia.

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Sin embargo, la depresión es considerada como la principal causa del suicidio. La depresión se manifiesta además de la pérdida del interés por el mundo exterior, de la capacidad de amar y de la inhibición de toda productividad, el sujeto con melancolía (depresión mayor), enfrenta una sensación de empobrecimiento de sí mismo que lo conducen a presentar sentimientos de ser despreciado por los demás, se hace reproches, se denigra y espera ser rechazado y castigado.

El momento suicida es de una invasión masiva de la destrucción que se dirige contra el sujeto. El suicidio contempla una gama de estados que van desde el deseo de poner fin a un sufrimiento que se ha vuelto intolerable hasta la desesperación extrema que caracteriza a la melancolía, (Green (2014).

 

El acto suicida se pude hacer presente de dos maneras:

1.- como idea que se va desarrollando en la mente del sujeto hasta llegar al momento que lleva acabo la acción suicida, y  

2.- como la aparición de un movimiento impulsivo, como un arrebato que nada permite prever. El sujeto dice “no” a la vida en un sobresalto que involucra el deseo de terminar (Green 2014).

Pero, ¿qué hace que una persona pueda entrar en tal estado de depresión que lo lleve no solo a pensar en el suicidio sino además a llevarlo a cabo?

La causa principal está en relación con las pérdidas; entre las más comunes se encuentran la pérdida de la pareja, del trabajo, de un estatus socioeconómico, la muerte de un ser querido.

Estas pérdidas, pueden producir en el sujeto una reacción de agresión dirigida hacia él mismo y hacia los demás. Un blanco de esta agresión suelen ser los padres de la infancia hacia quienes dirige nutridos reproches por lo que hicieron de él al no transmitirle amor hacia la vida, esperanza en el futuro, confianza en sí mismo y en los otros, y a los que busca agredir con su propia muerte.

Así mismo, la agresión también puede estar dirigida hacia el propio sujeto por sentirse culpable, de ahí la sensación de insuficiencia, de fracaso, de desvalorización; lo que lo conduce a la pérdida de la esperanza de poder modificar la situación que vive.

Para el sujeto, el  suicidio podía tener por causa no solo el deseo de ponerle fin a la vida presente, sino a una vida por venir que no podría más que empeorar y resultar desoladora. El quitarse la vida tendría como objeto detener el invencible progreso del mal.

Es así que el acto suicida se lleva a efecto cuando el sujeto pierde toda esperanza de  poder superar la crisis que vive, la esperanza de recuperar aquellos objetos perdidos —pareja, trabajo,  condición socioeconómica — El sujeto suicida concibe la muerte como la paz del alma que en vida no logra alcanzar.

Una forma de poder prevenir y evitar el suicidio es que la gente cercana pueda darse cuenta de aquellos primeros síntomas y señales que el sujeto presenta, como pueden ser el desinterés por las actividades que venía realizando de manera rutinaria, el dormir mucho, alteraciones en los hábitos alimenticios.

Contrario a lo que se esperaría, igualmente caer en manía —-una marcada euforia por todo y ante todos—-, también puede ser un indicador que el sujeto ha caído en depresión profunda acompañada de ideas suicidas.

Los profesionistas capacitados para tratar padecimientos relacionados con la depresión y las ideas suicidas son, el médico psiquiatra y el psicólogo. El médico psiquiatra es quien podrá determinar si se requiere algún tipo de medicación y en su caso internamiento, que le ayude al paciente a superar la crisis.

Por su parte el psicólogo, mediante una psicoterapia le brindará al sujeto la posibilidad de comprender y manejar sus emociones y las causas que lo llevar a la desesperanza.