¿Sintiendo envidia?

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“La envidia, el más mezquino de los vicios, se arrastra por el suelo como una serpiente” Ovidio 

Dicen que el verde es el color de la envidia, pero creo que mas bien la envidia no tiene color, porque quien envidia está ciego. Por frecuente y común que sea sentir un cierto enojo porque alguien tenga algo que deseamos (y que pensemos que tenemos más derecho) la envidia es un sentimiento inútil que no nos trae nada positivo. El envidiar el coche del vecino no nos traerá uno a nuestra puerta. Envidiar la promoción del colega no hará qué recibamos una. Envidiar la pareja de otra persona, no hará que tengamos una. La triste verdad es que envidiar la buena fortuna de otros, no genera nada positivo.

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Decía Arturo Pérez Reverte en su cuenta de Twitter hace unos días, que la envidia española no es desear el coche de tu vecino; sino desear que tu vecino no tenga coche. Un nivel aún mayor. Tristemente, este sentimiento no es exclusivo de España. Una amiga croata me contaba hace unos meses que en su país existe un dicho popular que habla de la envidia exacerbada: “Prefiero que se muera mi vaca, antes de que tú tengas dos”. Es decir, prefieres sacrificarte, a fin de que tu vecino no prospere. No sólo sientes envidia sino que además, harás todo lo posible por sabotearlo, aún cuando eso te perjudique. Un sentimiento no sólo inútil, sino tóxico. En México contamos el cuento de la canasta de cangrejos. Mientras que las canastas de cangrejos de otros países tienen que estar bien cerradas, las que resguardan cangrejos mexicanos no necesitan tapa, ya que cuando uno está tratando de sobresalir, entre todos se encargan de jalarlo pa’bajo…

¿Por qué el color verde se asocia a la envidia?  Shakespeare hablaba de los celos (primos de la envidia) como el monstruo de ojos verdes, Chaucer y Ovidiu usan la frase de verde de envidia. Algunos la explican por la creencia que viene desde los antiguos griegos quienes pensaban que este sentimiento ocasionaba una sobreproducción de bilis que tornaba la piel ligeramente verde… hoy sabemos que no es cierto pero seguimos usando la frase. Dante Alighieri definió la envidia como “amor por los propios bienes pervertido al deseo de privar a otros de los suyos”. En el purgatorio de su Divina Comedia, el castigo para los envidiosos era el de cerrar sus ojos y coserlos, porque habían recibido placer al ver a otros caer.

¿Qué clase de personas somos que sentimos placer al ver a otros caer?  Mucho para reflexionar en estos días, en los que le envidia ha rondado en redes sociales por el triunfo de Yalitza Aparicio.

Lo cierto es que la envidia pone la atención en el otro y es, definitivamente, una declaración de inferioridad. Finalmente, es fracamente triste que prefiramos la derrota de otra persona en vez de ocupar el tiempo en buscar nuestro propio éxito. Por algo decía el escritor François de La Rochefoucauld que nuestra envidia dura siempre mas que la dicha de aquellos que envidiamos.

Buen domingo a todos.

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