“¡Ultraderechista!, ¡provocador!”

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En el “pasillo imperial” del salón de sesiones en San Lázaro —así lo bautizó Muñoz Ledo— se realizaba un “chacaleo” con Mario Delgado. Aún no iniciaba la sesión para debatir —y aprobar— las leyes secundarias de la Reforma Educativa.

Una nube de reporteros, fotógrafos y camarógrafos rodeaba al jefe de la bancada de Morena en la Cámara Baja. El hombre vaticinaba “gran espectáculo” que daría la “dolida” oposición durante el debate.

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Casi al final de la banquetera entrevista brincó el tema de la Ley de Amnistía que, según Delgado, es pieza vital para la “reconciliación” en el país. Ya para entonces, Porfirio se había sumado al grupo.

Este reportero preguntó si antes de aprobar la citada ley se habían calibrado los riesgos para la sociedad de poner en la calle a delincuentes que, aunque no son reincidentes ni cometieron delitos graves, podrían volver a las calles para realizar actividades de narcomenudeo o ¡robar, por ejemplo!

Delgado quiso torear la pregunta poniendo por delante las bondades de la ley. Habló de indígenas presos que no tuvieron una buena defensa, de mujeres utilizadas como mulas para transportar drogas, de consumidores que traían enervantes en cantidades mayores a las permitidas.

“Eso ya lo sabemos. No hablo de ellos, sino de los que robaron o son narcomenudistas”, interrumpimos.

Porfirio intervino en ese momento. “Estás asumiendo la posición de extrema derecha. Lo haces para provocar”, nos dijo.

Ya antes, con esa confianza que da una buena relación de décadas, se había referido a este reportero con el apodo que tenía de chavo en San Luís Potosí:

“Peligroso coyote. Te hace cinco preguntas banales y una mortal al final. Es un clásico. Tiene las tácticas del periodismo de 1820.  Siempre da la puntilla, porque falla con el estoque…”.

— En 1820 ya eras diputado Porfirio—, reviramos.

Fue entonces que Mario Delgado nos lanzó el reto. “A ver si la publicas Panchito…”

Publicada está.

 

* A Delgado, por cierto, le preguntamos sobre el compromiso de acabar con el llamado “huachicoleo magisterial” que, disfrazado de chicanas, reaparece en leyes secundarias de la Reforma Educativa.

En otras palabras, de no devolver el manejo de plazas y promociones a los sindicatos.

Respondió:

“¿Qué dice la Constitución? Que va a haber procesos transparentes, equitativos. Es lo que dice la ley. Los normalistas van a tener preferencia.

“Es como si a los egresados del Colegio Militar les hicieran un examen para ver si pueden ser parte del Ejército Mexicano. No es el control de plazas por el magisterio. El sindicato va a formar parte de una mesa tripartita”, respondió.

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En el chacaleo, Mario utilizó expresiones de descalificación hacia G-4 que integran PAN, PRI, MC y PRD.

Dijo:

“Vamos a tener el día de hoy un gran espectáculo, que en el fondo, es un gran desprecio a la educación pública y al magisterio.

“Hay mucho perjuicio. El mandato que nos dio la gente fue que hiciéramos justamente lo contrario. Que nadie se sorprenda. Dijimos que ni una coma iba a quedar de la mal llamada Reforma Educativa. Ni una coma quedó”.

Los diputados del G-4 dieron la pelea. Tomaron la tribuna, alzaron mantas y pancartas con leyendas como #EducacionSinMafias”, “Alto a sacrificar el futuro de niñas, niños, y  jóvenes y “Alto a la regresión educativa”.

Presentó mociones de suspensión, reservó todos los artículos que pudo. Igualito que Morena cuando era oposición.

 

* De muy buena fuente sabemos de que hay conflicto entre Cuauhtémoc Blanco y Julio Scherer. ¿La causa? El gobernador de Morelos salió a declarar que no tiene el apoyo del gobierno federal para frenar la violencia en el estado. Esa es una.

El gobernador, además, ha comentado que desde la Consejería Jurídica de la Presidencia, que encabeza Julio, se han frenado las investigaciones contra Graco Ramírez, exmandatario de la entidad, por lavado de dinero y defraudación fiscal.

Ya se reunieron el martes pasado para aclarar paradas, según la fuente.