¿Y la libertad de cátedra en la UNAM? Rechazan a Anaya pero alaban a Ackerman

La UNAM se ha destacado por dejar que sus alumnos y profesores sigan sus ideales y no permite la represión

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El último disturbio que ha vivido la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se ha vuelto cada vez más político. Con las protestas en contra de la impartición de un diplomado por parte del excandidato a la presidencia Ricardo Anaya las cuales, para variar, se dieron de manera violenta.

Según los encapuchados que se opusieron al expanista, con la participación de Anaya en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) se “demostraba” que la universidad apoya a la derecha mexicana, motivo por el cual decidieron manifestarse.

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Lo que en realidad no queda claro es por qué amenazan con lanzar huevos al político sólo por su ideal político pero no dicen absolutamente nada cuando el periodista John Ackerman, fiel seguidor del presidente Andrés Manuel López Obrador, se integró a la institución siendo que es abiertamente de izquierda.

Y es que, desde su nacimiento, la UNAM siempre ha dejado en claro que la libertad de cátedra es una de las mayores libertades que ofrece y serán los propios alumnos quienes discernirán sobre lo que quieren o no tomar para sus carreras.

Aunado a ello, queda la duda sobre la diversidad de opiniones dentro de la universidad mejor posicionada en México y Latinoamérica pues ahora a todo aquel que muestre ideales contrarios será atacado.